Museo Virtual de Aparatos Cinematográficos
sidearea logo
 

Visión estereoscópica

Visión estereoscópica

La visión estereoscópica hace referencia a la capacidad cerebral de integrar dos imágenes en una sola, generando la sensación visual de profundidad y que permite percibir una imagen en tercera dimensión. Para que esta pueda llevarse a cabo, el cerebro analiza los datos que recibe cada uno de los ojos de manera independiente y genera una imagen única tridimensional.

 

Durante los siglos XVIII al XIX, y a partir del principio de visión estereoscópica, se crearon diversos visores que permitían observar imágenes estereoscópicas, tales como el visor estereoscópico marca Brewster o el Taxiphote, los cuales alcanzaron gran popularidad. Dichos artilugios, dispuestos para la visualización de imágenes, formaban parte de los espectáculos públicos ofrecidos en ferias y plazas públicas. En ellos se presentaban imágenes tridimensionales que hacían referencia a anécdotas humorísticas, costumbres populares, sátiras políticas, paisajes y escenas fantásticas, mismas que solían ser acompañadas por los comentarios y música del feriante.[1]

 

Sin embargo, conseguir el efecto estereoscópico no era tarea fácil pues los artilugios debían lograr que cada ojo viera el soporte de la imagen por separado además de conseguir que los ojos enfocasen como si se estuviera viendo el motivo original.

 

Así, en 1849, David Brewster diseñó un visor que serviría de influencia para los inventos estereoscópicos posteriores. Dicho aparato situaba las fotografías en un plano paralelo a dos lentes prismáticos colocados en la línea de visión, mismos que más tarde se substituirían por lenticulares que permitirían ver una imagen ampliada.

 

Por lo regular, las imágenes estereoscópicas estaban fijadas sobre papel opaco o sobre transparencias de 7.6 cm de ancho, una junto a otra, sobre una cartulina de 8.7 x 17.8 cm de manera que los centros de las copias estuviesen a 7.6 cm de distancia entre sí.

 

Fuente:

[1] Frutos Esteban, Francisco Javier, La fascinación de la mirada. Los aparatos precinematográficos y sus posibilidades expresivas, Junta de Castilla y León, Valladolid, 1996, p. 58.

Páginas